La selección eslava se encuentra todavía en Madrid a la espera de que su embajada halle una manera de regresar a su país, atacado por Rusia.

La selección ucraniana de baloncesto, que el jueves disputó un emotivo partido contra España de clasificación para el Mundial 2023, se encuentra en Madrid, a donde llegó el viernes, a la espera de que la embajada de Ucrania halle una manera de que pueda retornar a un país envuelto en un conflicto bélico tras la invasión el pasado jueves de su territorio por parte de las tropas rusas.

Alojados en el Madrid Airport Suites, a menos de 15 minutos del aeropuerto de Barajas, el ir y venir de los integrantes de la selección en la mañana de ayer por los pasillos, ascensores y patios era constante. Con rostros serios y la mirada fija en los móviles, los jugadores ucranianos no tenían muchas ganas de hablar sobre la situación de su país. “No, lo siento”, era la respuesta rápida y frecuente cuando se les preguntaba. Tampoco Ainars Bagatskis, el entrenador letón de la selección, habló. Solo un miembro del cuerpo técnico se lanzó: “Mi familia está en Kiev”, dijo después de disculparse por su inglés y muy emocionado.

Kiev, a 3.633 kilómetros de Madrid, es el epicentro de los combates entre tropas ucranianas y rusas. En los tres días de conflicto hasta ayer, el número de víctimas se acercaba a las 200 y los desplazados llegaban a los 150.000, según ­Filippo Grandi, Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU. La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) estima que 18 millones de personas de la república exsoviética se han visto afectadas ya por las explosiones. 1,7 millones abandonarán el país en los próximos días.

“Viendo la situación de su país se te pone la piel de gallina, empatizas con lo que están viviendo sus familias allí y es un horror”, declaró Jorge Garbajosa, presidente de la Federación Española de Baloncesto, que ha puesto todos los recursos económicos y humanos del organismo deportivo para ayudar a los internacionales ucranianos. Desde el primer momento, y tras conocerse que la federación eslava tenía las cuentas bloqueadas, se dio orden de sufragar sus gastos de alojamiento. Además, se ofreció a la expedición eslava la posibilidad de encontrarles un lugar para entrenarse, si es que así lo requerían.

Salida

La invasión a Ucrania afectó a los equipos rusos en la Euroliga. Los 18 clubes de la competición acordaron que CSKA, Unics y Zenit jugaran sus partidos de casa en territorio neutral. Serbia está dispuesta a ser su anfitrión. Y no es su único problema: Tornike Shengelia, pívot del CSKA, abandonó Rusia dirección a España (donde reside su familia), tras decorar su página de Facebook con la bandera de Ucrania. Su retorno al equipo de Moscú es una incógnita.

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