Los Clippers necesitaban un distribuidor y Rajon Rondo no había cuadrado en Atlanta. El base ganó el anillo con los Lakers el año pasado.

Los Clippers necesitaban un base y ha llegado. Rajon Rondo ha protagonizado uno de los traspasos más interesantes de la jornada, ya no sólo por ser su nombre protagonista, también por que vuelve a Los Angeles… para jugar con el hermano malo de los Lakers, donde estuvo el año pasado. Malo de forma relativa, ya que ha emergido en los últimos tiempos y es un candidato firme al título, por mucho que siga sin pasar de las semifinales de Conferencia. Desde la llegada de Kawhi Leonard y Paul George, los angelinos han tenido un problema en el puesto de base que no han conseguido paliar. El objetivo era hacerse con Lonzo Ball, que será agente libre en verano y era un candidato a ser traspasado por los Pelicans. Sin embargo, se tienen que conformar con un jugador ligeramente más mayor (tiene años) pero también con una gran reputación, una veteranía siempre necesaria y una capacidad tan ilógica como objetiva: la de emerger en playoffs.

Esa cualidad fue desarrollada por el base el año pasado, cuando soportó las críticas de la regular season y disputó unos excelentes playoffs. Ahí se destapó como un jugador clave para los de púrpura y oro, a los que ayudó a hacerse con el campeonato, convirtiéndose en el segundo jugador de la historia en ganar con Lakers y Celtics, rivales históricos; el primero, Clyde Lovellette, lo hizo en 1954 con los Lakers (cuando todavía estaban en Minneapolis) y en 1963 y 1964 con los míticos Celtics de Bill Russell y Red Auerbach, en la prehistoria de la Liga. Dicho de otro modo, Rondo consiguió un curioso récord con el eterno rival y luego buscó posibilidades económicas mayores y prefirió asegurarse los 15 millones en dos temporadas que le aseguraban los Hawks que firmar de nuevo con los angelinos por el mínimo de veterano.

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