El exazulgrana lidera el pase a la Final Four del Efes con una actuación portentosa: 38 de valoración. Un triplazo de Simon rompe el 80-80 a falta de 38 segundos.

El Madrid rozó la hazaña (88-83), que hubiera sido de época, tanto como para marcar toda una era triunfadora, la de Laso; pero no llegó a la orilla por centímetros frente a un adversario colosal en el que un apagado Larkin surgió en el último cuarto con 10 puntos y en el que tuvieron un protagonismo menos esperado Pleiss y, sobre todo, Chris Singleton. El ex del Barça fue el héroe de la noche, con una actuación portentosa, clave para atacar la zona blanca y para abrir espacios. Acabó con 26 puntos, 8 rebotes y 38 de valoración. El estadounidense sentenció desde la personal tras un increíble triple de Simon que hizo añicos el pulso a 38 segundos de la bocina. Hasta entonces, el Madrid había sujetado al Efes más allá de sus posibilidades y llegó vivo al último minuto, incluso tras remontar una desventaja de 12 tantos. Laprovittola fue el más clarividente en ataque, después Thompkins, que hizo un gran esfuerzo por jugar, como Tavares, que con Garuba dominaron los rebotes. No bastó, la batalla a cinco se decidió en el alambre y ganó el favorito, el Efes.

Después de jugar cuatro partidos en diez días, el quinto se presentó con trazas de los anteriores pero un guion muy diferente. En la batalla más táctica, vimos de salida a un Efes algo angustiado, con el runrún en la cabeza de la oportunidad perdida en Madrid. Las palabras de Ataman en la previa, en las que decía que continuarían el camino al título, eran de falsa seguridad. La templanza, de los blancos, que llegaban con ritmo después de una gran victoria el domingo en Zaragoza.

El Efes, eso sí, había descansado y se le veía con la lección aprendida, la de cómo atacar una zona 1-2-2, pero algo atenazado en el resto y, sobre todo, moviéndose en un contexto diferente. El equipo de Larkin (0 de 3 de salida con dos pedradas) y Micic jugaba ahora a otra cosa, la consigna, “balones a Singleton” para romper la zona por el lado más débil. Alocén dejaba una puesta en escena magnífica, bien atrás cara a cara con Larkin y superándole con determinación hacia el aro. Un muy buen Efes, pero otro equipo, no el que voló en los dos primeros asaltos y en muchos minutos de los dos siguientes. Un bloque distinto, menos imaginativo y creativo, más pendiente de la partitura. Y para el Real, cuando te enfrentas a los mayores talentos de Europa en el perímetro, eso ya es un triunfo.

Tyus y Garuba fueron los pívots de inicio, aunque Laso pudo meter luego a Thompkins (brillante en ataque pese a su rodilla maltrecha) y a Tavares para dominar más aún el rebote (factor decisivo). Otra propuesta, otra manera de desgastar al enemigo, al que sujetaba en el 1×1 (Abalde, con Micic). La rotación cogía vuelo y el casi inédito Balbay entraba en escena para sujetar a Carroll, muy bien de inicio. También turno para Laprovittola, Llull y Rudy. Con ellos su equipo construyó un parcial de 2-12 (33-39) que le dio ventaja hasta el descanso.

En la reanudación, el quinteto titular blanco, que repetía se apagó en ataque mientras Micic crecía. En el cruce con el minuto 26, +12 (57-45). La mayor ventaja turca de la tarde. Regresaban a escena Llull y Rudy y Thompkins sacaba fuerza de donde tenía y lucía manita. Lapro asumía la responsabilidad en el tiro y los rechaces daban vida a su equipo. Un triple de Rudy completaba la reacción: 11-24 para un marcador de 68-69.

El Madrid lo había vuelto a hacer, resucitaba para llegar muy vivo al último minuto (como Larkin, 10 puntos en el cuarto final y Pleiss, un 2,19 recuperado del fondo del banquillo para otros 5 tantos entonces): 80-80 después de que a Llull se le saliera una entrada y… en la siguiente acción, a 38 segundos de la bocina y con el Efes acorralado por el reloj de posesión, Krunoslav Simón anotó el triple de su vida, de dificilísima factura. Llull marró el triple a la desesperada y Singleton, el héroe del Sinan Erdem, sentenció desde la personal. El Efes sigue su camino, como predijo Ataman, siente que la historia le debe un título y va a por él. En Colonia, del 28 al 30 de mayo, saldremos de dudas.

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