El esloveno descansó por segundo partido consecutivo y los Mavs cedieron en Nueva Orleans. Zion, con 38 puntos, sentenció cuando quiso.

Se aprieta el Oeste. Más todavía, ya que ha estado apretado todo el rato, pero ahora con una obvia necesidad de urgencia que acompaña a casi la totalidad de los equipos, desde los que van más holgados hasta los que suman menos victorias. Los Lakers tienen que centrarse en no perder tanto como para hundirse hasta, quién sabe, el play-in; Jazz y Suns, junto a los Clippers, luchan por las primeras posiciones del Oeste y, a la vez, intentan evitar a unos Lakers en plena crisis en primera ronda, un premio que nadie quiere. Nuggets y Blazers están en un punto muerto, en la única zona que da acceso a la fase final y, al mismo tiempo, genera cierta tranquilidad. Y el resto, excepto Rockets y Timberwolves, tienen opciones de llegar a playoffs. O, al menos, a un play-in que da una vida extra a muchas franquicias y para el que solo necesitas quedar décimo, algo menor en la comparativa con otras temporadas y un sitio al que se puede llegar sin una especial brillantez, pero que te da la posibilidad de mejorar, prepararte ante un rival concreto y cumplir el objetivo.

Los Pelicans se encuentran por esos lares. Tras una derrota ante los Nuggets, han ganado a unos Mavericks sin Doncic y se colocan con un récord de 20-25, a 1,5 partidos de los Warriors, que ocupan el décimo puesto, y a 3,5 de los propios Mavericks, que llevan dos derrotas consecutivas sin su estrella eslovena. Ante Indiana, el equipo argumentó un leve dolor en la espalda y prefirió dar descanso a su referencia pensando en el estresante final de temporada que hay por delante y en la condensación de partidos que lleva encima. Y estaba para jugar ante los Pelicans, pero se ha puesto enfermo (el equipo ha descartado el coronavirus, que siempre es importante) y no ha podido saltar a pista. Es decir, dos ausencias y dos derrotas para los Mavs, que tampoco pudieron contar con Kristaps Porzingis, una rotación demasiado corta ante unos Pelicans demasiados necesitados para seguir vivos en la pelea por unos playoffs que, dicho sea ese tópico tan típico, están más caros que nunca.

Eso sí, los Mavericks plantaron cara. El primer cuarto lo perdieron por 15 puntos (35-20), pero se recuperaron con un parcial de distancia idéntica en el segundo que les dejaba con tablas para encarar toda la segunda mitad (53-53). No fue hasta el último cuarto cuanddo finalmente los Pelicans pudieron deshacerse de la molesta presencia de los texanos, excepcionalmente dirigidos por Rick Carlisle (como siempre) y solo gracias a una exhibición de Zion, que anotó 13 de sus 38 puntos en los últimos 12 minutos de encuentro. Antes de eso, habíamos visto hasta 15 cambios en el marcador y 12 empates, un toma y daca constante que resolvió la estrella de los Pelicans, que está en su mejor momento desde que dio el salto a la NBA: a sus 38 puntos añadió 5 rebotes y 6 asistencias, además de tirar con un 13 de 20 en tiros de campo. Promedia 26 puntos y 7 rebotes esta temporada; y más de 28 puntos con un 68,5 en tiros de campo desde el parón del All Star, al que fue seleccionado. En otra palabra: impresionante.

Zion estuvo bien acompañado. Sin Lonzo Ball, que finalmente no salió en el deadline, Nickeil Alexander-Walker anotó 20 puntos y atrapó 5 rebotes para el equipo de Stan Van Gundy, mientras que Brandon Ingram, seguro en el tiro (8 de 15) sumó 19+4. Kira Lewis Jr. se fue a 13 para ser el máximo anotador de la segunda unidad, y Josh Hart estuvo negado en el lanzamiento (0 de 7, con 0 de 5 en triples), pero cogió 10 rebotes y aportó en defensa. Por parte de los Mavs, huérfanos de Doncic y Porzingis, fue Tim Hardaway el que se vio obligado a dar un paso adelante, algo que hizo con acierto: 30 puntos con 11 de 19 en tiros de campo y 5 de 10 en triples. Jalen Brunson anotó 24 tantos (10 de 15 en tiros), y Boban Marjanovic sumó un doble-doble de 13+11, mientras que Maxi Kleber y Trey Burke también sumaron dos dígitos en la anotación. Los Mavericks siguen octavos, pero los Kigs (que ganaron de nuevo) y los Pelicans no se borran de la fiesta y todo está abierto. Más vale que Doncic vuelva pronto… por lo que pueda pasar. Sin él, no hay paraíso. Eso está claro.

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