Según el periodista Adrian Wojnarowski (ESPN), la franquicia angelina, si no llega a un acuerdo con Schröder, estaría interesada en el base español.

Los Lakers están rastreando el mercado, no es ningún secreto. De hecho, es una necesidad. Actualmente, solamente LeBron James, Anthony Davis, Marc Gasol, Kyle Kuzma, Alfonzo McKinnnie y Kentavious Caldwell-Pope tienen contrato garantizado con la franquicia angelina. Montrezl Harrell, por su parte, tiene una opción de jugador de 9,7 millones de dólares. El resto, mucho trabajo en las manos de Rob Pelinka. Alex Caruso y Talen Horton-Tucker son dos de las piezas importantes sobre las que se deberá tomar una decisión: serán agentes libres y su cartel ha aumentado. Un caso similar al de Andre Drummond, cuyo estatus en la liga sigue siendo el mismo, pero también con la vinculación expirada. Cuando se habla del pívot, la mayor parte de las informaciones apuntan a continuidad, una situación totalmente contraria a la de Dennis Schröder.

El encaje del base alemán en el equipo no ha sido el esperado. No ha firmado una mala campaña, pero no ha aportado aquello que necesitaban los Lakers. Ese es el sentimiento más generalizado, uno que lleva a que el jugador demande más dinero del que la franquicia está dispuesta a dar. Este curso, Schröder ha percibido 15,5 millones y, antes de llegar a los playoffs, rechazó una importante extensión: 84 millones de dólares por cuatro temporadas más. Ahora, los Lakers podrían no ofrecerle más de unos 55-60 millones, según la prensa angelina. Y en el entorno del equipo se valora mucho más afrontar las renovaciones de los propios Caruso, Horton-Tucker e incluso Wesley Matthews.

En medio de todo ello, los nombres empiezan a aflorar. Recientemente, Chris Paul y Russell Westbrook invadían la prensa estadounidense. Dos operaciones complejas, pero no imposibles. Ahora, se ha sumado uno más… y no uno cualquiera: Ricky Rubio. Según Adrian Wojnarowski (ESPN), el base de El Masnou podría estar en la agenda de los Lakers. 

Una operación más viable que las anteriores. Sin ir más lejos, hace escasas semanas ya se señaló una posible salida del jugador español como parte de un intercambio por Ben Simmons. Para Ricky, a sus 30 años, podría suponer una gran oportunidad: jugar sus últimos años de plenitud baloncestística en un equipo que opta al título. Un escenario muy distinto al de la temporada pasada, cuando, en tres días, cambió dos veces de equipo, dejando atrás a los finalistas Suns y, con Oklahoma de por medio, recalando en los Wolves. Para los Lakers, podría ser un perfil interesante en su rotación, muy alejado de las características de Schröder, que no han encajado. Actualmente, a Ricky le queda una temporada de contrato garantizado, en la que debe percibir 17,8 millones. Que sea vestido de púrpura y oro es una posibilidad.

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