Según The Athletic, el base de Phoenix será baja indefinida tras entrar en los protocolos de salud y seguridad de la NBA. Duda para la Final de Conferencia.

Posible frenazo en el trepidante ascenso de Phoenix Suns hacia el anillo. Según Shams Charania, Chris Paul, base y estrella del equipo, será baja indefinida tras entrar en los protocolos de de salud y seguridad de la NBA, relativos a la Covid-19. Problemas serios, aunque con matices. La franquicia dirigida por Monty Williams, actualmente, se encuentra clasificada para la Final de la Conferencia Oeste y esperando rival, que procederá del enfrentamiento entre Los Angeles Clippers y Utah Jazz. Actualmente, dicha serie se encuentra empatada a dos, es decir, que, como mínimo, le quedan dos partidos más. Hasta ahora, simple tiempo para descansar; a partir de la presente noticia, una bendición, pues es tiempo que Paul le podrá ganar a los protocolos sin que signifique una pérdida para el equipo dentro de la pista. 

De momento, se desconoce el tiempo estimado que el jugador franquicia puede estar de baja. Tal y como apunta el propio medio estadounidense, dependiendo de las circunstancias médicas, los periodos de aislamiento pueden ser más cortos para una persona vacunada (el caso de Paul), pero todavía faltan detalles por conocerse para poder establecer un baremo aproximado.

Esta misma noche, Clippers y Jazz disputarán su quinto partido de semifinales. De haber séptimo, tendría lugar el próximo domingo a las 21:30 (hora peninsular). Para las Finales, aún no hay horarios, pero, en todo caso, tendrían lugar a partir de la semana que viene. Ese es el tiempo que, de momento, los Suns pueden respirar sin Paul.

Este no es el primer contratiempo que el base tiene a lo largo de los presente playoffs. En la eliminatoria frente a Los Angeles Lakers, en primera ronda, sufrió una lesión en el hombro que, por momentos, hizo pensar en lo peor. Se recuperó y, aunque ha mostrado signos de dolor en varios partidos posteriores, está firmando una fase final para enmarcar. A sus 36 años, está promediando 15,7 puntos, 8,7 asistencias y 4,1 rebotes por partido, con porcentajes de película (50,9/44,4/91,2), en los 10 partidos que, hasta el momento, han disputado los Suns.

En el plano personal, la circunstancia supone un nuevo revés en una carrera marcada por las trabas en los momentos de mayor envergadura. Pese a estar considerado entre los mejores de la historia en su posición, Paul aún no ha alcanzado la gloria ni la ha podido mirar a los ojos. Siempre que se ha acercado, han aparecido los mismos fantasmas: los que hicieron acto de presencia en ese quinto duelo frente a los todopoderosos Warrios, con la camiseta de los Rockets, o los que le acompañaron en 2016 en los playoffs con los Clippers. De momento, aún no debe cundir el pánico en Phoenix, pero el tiempo apremia.

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