Con 28 puntos, 10 rebotes y cuatro tapones, la de Dakar, bien complementada por Laura Gil, agitó a la Selección, que resuelve en el último cuarto.

La Selección española de baloncesto se levantó a las 6:00 horas para desayunar en la Villa Olímpica, pero en realidad le sonó el despertador a las 11:15 horas en el Saitama Arena. El partido contra Corea empezó a las 10:00, pero los biorritmos no estuvieron en fase positiva hasta hora y cuarto después, cuando un parcial de 0-12 al inicio del último cuarto lanzó a España a un 53-66 que ya se le hizo muy cuesta arriba a las asiáticas. Al frente de las operaciones estuvo Astou Ndour, que firmó una actuación de impresión (28 puntos, 10 rebotes y cuatro tapones) y se echó a la espalda a la subcampeona olímpica. A su lado, en ese papel de escudera que tan bien se le da, estuvo Laura Gil, jugadora anónima capaz de hacer muchas cosas bien y sin cuya constancia el debut contra Corea podía haberse complicado de lo lindo. Sus números, 16 puntos y 14 rebotes, fueron de crack. Resuelto el escollo coreano con cierta solvencia en el último cuarto, España está a tiempo de mejorar de cosas antes de la gran revancha contra Serbia. Pero Mondelo quiere cada cosa a su tiempo. “En eso pensaremos mañana, hoy estamos felices. Y a descansar”.

Con Alejandro Blanco, presidente del COE, de testigo en la grada, España empezó el partido con un prometedor 0-6. Pero si alguien esperaba una mañana tranquila en el espectacular Saitama Super Arena, estaba equivocado. Fue un espejismo absoluto, porque pronto se metió en problemas. Su primera parte en triples fue ruinosa (0/7 en triples) y muy poco intensa defensivamente: apenas tres faltas en los dos primeros cuartos. No era una Selección redonda, que sufrió por fuera ante Lesseul Kang y por dentro con Park Ji Su. Alba no encontró su magia y la Selección llegó a estar perdiendo 30-25 y se fue al descanso abajo 35-33.

Ndour transmitió energía al inicio del tercer cuarto. Convirtió el primer triple de España y quiso anunciar un nuevo tiempo. Y por ahí apareció también ya Laura Gil, que estuvo en todas partes. Anotó, reboteó, leyó líneas de pase rivales y, en realidad, sostuvo a la Selección en el tercer cuarto. En ese papel de secundaria en el que nadie repara, fue clave para evitar que entrasen los nervios en el tercer cuarto, que España terminó sólo un punto por delante (53-54). El mencionado parcial de 0-12, al que ya se apuntaron también Cristina Ouviña, siempre consistente, y Silvia Domínguez (qué necesarios siguen siendo sus triples) lanzó a España a una supuesta victoria cómoda. Tanto que llegó a estar trece arriba (58-71, minuto 36) y, sobre todo, once por delante a falta solo de minuto y medio (62-73). Mondelo sustituyó a Ndour y España se metió en un pequeño lío que no fue más. El despertador había sonado a tiempo.

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