El Barça está a una victoria hoy en el Palau de celebrar un título que no consigue desde 2014, la mayor sequía azulgrana en 40 años. Laprovittola es duda.

El Barcelona tiene esta noche en el Palau (22:00, #Vamos), con mil aficionados arropándole, una cita con la historia: a un triunfo de ganar la Liga Endesa, de recuperar el trono que se le resiste desde 2014. Han pasado siete años y en ese tiempo ha visto cómo se coronaba el Baskonia, el Valencia y hasta cuatro veces el Madrid. Los azulgrana pueden volver al primer plano y cerrar con sobresaliente el que sería su mejor curso desde la Euroliga conquistada en 2010, aunque el 2+1 de San Emeterio les dejara sin ACB. En caso de victoria, la actual temporada sería aún mejor que la última con doblete culé en Liga y Copa, la 2010-2011, porque entonces se quedó fuera de la Final Four del Sant Jordi y ahora viene de disputarle el título al Efes. En el pedestal, eso sí, continúa el triplete de la 2002-03 con Jasikevicius de corto. Y Bodiroga, Fucka, Navarro, Dueñas…

La Liga de 2014, la de los récords del Madrid, terminó con hundimiento merengue tras perder la final europea ante el Maccabi y un inopinado triple de Lampe le dio la gloria al Barça en el Palau (1-3 sin ventaja de cancha). De aquel equipo solo queda Abrines tras volver de la NBA y van ya seis ediciones de decepciones que hay que contextualizar, porque el Barcelona venció en la tercera Liga nacional en 1959, después pasaron 21 temporadas en blanco (nunca mejor dicho, 19 triunfos del Madrid y dos del Joventut) y volvió a reinar en 1981 ya con Solozábal, Epi y Sibilio. Pues bien, a partir de los 80 los azulgrana jamás pasaron más de cuatro campeonatos sin premio gordo (las dos mayores sequías, 1990-94 y 2004-08). Ahora la cuenta se ha elevado a seis, urgencia histórica mientras aspira a un cambio de ciclo.

“Podemos repetir victoria en el Palau”, dice Tavares

Desde que Campazzo se marchara con la Supercopa bajo el brazo, los de Jasikevicius mandan por 5-1 en los duelos directos, aunque la única victoria blanca vino en el Palau hace dos meses para amarrar el liderato liguero. “Hemos ganado allí y podemos repetir otra vez”, dice Tavares. Por supuesto. El Madrid, incluso con una plantilla inferior, y más con la baja de Laprovittola (duda para este segundo asalto), puede plantarle cara a cualquiera. Lo vimos ante el campeón de Europa, al que llevó al límite, hasta los últimos segundos del quinto encuentro.

Afinar la puntería, el juego interior y el rebote, las bazas de Tavares, Poirier y un Garuba que debe aparecer frente a un Mirotic que se le atraganta, son los principales argumentos del Real. Y Alocén, que con sus 20 años y pese a sus muy bajos porcentajes de tiro, es el mejor de los suyos en el +/- (la diferencia entre los puntos a favor y en contra con él en pista). Ritmo y piernas ante los evidentes problemas para generar juego. De hecho, su cuarta falta el domingo nada más empezar la segunda parte, justo antes de que Higgins se exhibiera, quebró al Madrid. Ya saben, 26 puntos de Cory, 14 sin fallo en un tercer cuarto que abrió una brecha definitiva. Gasol también desempeñó un papel clave en plena demostración de Tavares, mientras que Kuric es el rey del +/-, +21 con él en cancha el domingo y +11 de media en todas las eliminatorias.

A pesar de que será el duelo número 90 del Barça esta campaña (87 su rival), el décimo en los últimos 19 días, llega más fresco y menos castigado por las lesiones, lo que puede ser vital a 15 de junio. “Hay que ir con mucha humildad”, dice Mirotic. Higgins hizo trizas al enemigo en la segunda parte, cuando su equipo anotó 56 puntos frente a los 33 del primer periodo, pero también decidió la gran defensa colectiva que dejó a los de Laso en un pobre porcentaje del 34% en lanzamientos de campo. Partido de campeonato: título culé o de vuelta al Palacio el jueves.

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