El base comanda un parcial de 22-5 al final del segundo cuarto con varias canastas pero, sobre todo, muchas asistencias, para dar de nuevo la ventaja a su equipo.

Esta eliminatoria daba la sensación de ser una de las más igualadas antes de empezar los playoffs y está siendo fiel a esa creencia. Sin llegar al punto del primer partido, que se resolvió con una canasta en el último segundo, los siguientes se han repartido uno para cada equipo y esta noche le tocaba ganar a los Hawks. Era el regreso a Atlanta de un partido de playoffs desde 2017 y lo vieron en directo más de 16.000 personas que crearon un ambiente muy caliente que explotó al final del segundo cuarto, momento en el que el partido se rompió.

Hasta ese momento los Knicks no estaban siendo peores que su rival y el el marcador reflejaba una igualdad total, pero entonces llegó el parcial mortal de 22-5 para los de la Gran Manzana, que vieron (como en el primer encuentro) cómo acababa con ellos la misma persona. Aquella vez Trae Young metió un canastón a menos de un segundo y mandó callar al Madison. En el segundo se llevó el escupitajo de un aficionado. En el tercero, acompañándose de todo el que tenía alrededor y mucho antes del final del encuentro, el base ajusticiaba de nuevo a lo Knicks.

Aunque acabó con 21 puntos, algunos de ellos anotados durante ese parcial, lo que realmente decantó la balanza fueron sus asistencias (14 en total). La serie de jugadas fue apoteósica. Pase a John Collins (que se había quedado en 0 puntos con problemas de faltas en el segundo y hoy llegó a los 14 tantos) para un mate monstruoso; otro pase a Collins para un triple liberado; otro alley-oop, en este caso con Clint Capella, celebrado estruendosamente por ambos; una asistencia tremenda para otro triple de Bogdan Bogdanovic; y finalmente un último pase para una canasta de De’Andre Hunter. 

Enfrente, Julius Randle volvió a tener una noche para olvidar, coreada con gritos de “sobrevalorado” por parte de la grada cada vez que tocaba el balón. El pívot se quedó en 14 puntos con un 2/15 en tiros de campo y sólo ha acertado 13 de los 54 lanzamientos que ha intentado en la serie. Es un 24,1% de acierto, el peor porcentaje en la historia para cualquier jugador en sus primeros tres partidos de playoffs. Derrick Rose llevó el peso ofensivo de los Knicks, llegando a los 30 puntos. Insuficiente en cualquier caso para dar la vuelta a un partido que regresó a la igualdad tras el descanso… Pero ya con 14 puntos de diferencia en la mochila del equipo de Nueva York. Mañana, cuarto partido, con mucho en juego para los Knicks. Un 3-1 sería difícilmente remontable.

Read More