Espectacular último cuarto del equipo de Atlanta, con un Lou Williams que entró en ebullición. Los Hawks, sin Trae Young, siguen peleando por el cuarto puesto.

Cuando se llegó al descanso del Atlanta Hawks-Milwaukee Bucks con resultado de 43-51 nada indicaba lo que iba a pasar en el último cuarto. El segundo acababa de terminar con los Hawks metiendo sólo 17 puntos y sin lanzar un solo tiro libre en toda la primera mitad. Y Lou Williams iba a fallar todos sus lanzamientos anteriores a los 12 últimos minutos. Pero desde la llegada de Nate McMillan al banquillo, estos Hawks no se parecen en nada a los de los últimos años, en los que la mayoría de días no daban el nivel y, cuando lo daban, se deshacían en finales igualados o ante equipos superiores.

Todo eso parece cosa del pasado y la franquicia del estado de Georgia va muy seriamente a por una plaza de playoffs que, ahora mismo es la quinta, pero que podría ser la cuarta, ya que están empatados con los no menos sorprendentes Knicks. Como decíamos, los Bucks iban a lo suyo en la primera parte. Giannis (31+14) arrasando la defensa rival, Middleton (23+6) anotando a buen ritmo, Holiday (19+5+11) moviendo al equipo… Todo parecía dispuesto para que barrieran a un rival más en el Este, después de ganar su serie en blanco a los Sixers poco más de 24 horas antes.

Y lo cierto es que los Hawks no se iban a poner por delante en la segunda mitad hasta que quedaban 6 minutos y 59 segundos de partido. ¡Pero ay, qué minutos! Williams había fallado siete tiros cuando metió el triple que dio esa ventaja a su equipo. Iban a ser los 3 primeros tantos de los 15 que anotaría en el último parcial y el primero de los 4 triples que acertaría. En total, iban a meter 8 lanzamientos desde el perímetro en los últimos 7 minutos. Una tormenta que se iba a traducir en un parcial final de 41-26. Llegó un momento en el que los Bucks no sabían por dónde les venían los golpes. “Escucha, he tenido partidos peores en los que no he podido anotar. Mi confianza nunca vacila. Para anotadores como yo, cuando entra un tiro sentimos que podemos meter diez seguidos”, explicaba Williams después del encuentro.

Y todo esto sin Trae Young, que se perdió su segundo partido por una lesión de rodilla que parece que no le va a tener mucho más tiempo fuera. El que sí estuvo fue Bogdan Bogdanovic, máximo anotador del encuentro con 32 tantos y un 6/11 en triples. Y también Clint Capella, que volvía de un partido de ausencia e hizo honor al liderato que ostenta de rebotes por partido cogiendo 14 rechaces, su 13º partido seguido con al menos 10. Es la cuarta victoria en cinco encuentros y la undécima en catorce para unos Hakws que vuelven a ser relevantes en la NBA.

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