En declaraciones para Eurohoops, el jugador de Anadolu Efes repasa la eliminatoria frente al conjunto blanco. Según él, un plus para afrontar la Final Four.

Dolor y gloria. Ese puede ser el resumen de la eliminatoria entre Real Madrid y Anadolu Efes en el playoff de cuartos de la Euroliga. Ambos equipos pasaron por ambas fases, con desenlace cruel para los blancos y premio para los turcos. Antes, una estocada que parecía casi definitiva y un resurgir de los de época. Los de Pablo Laso, que han tenido que lidiar con todo tipo de contratiempos a lo largo de la temporada, sacaron ese gen, ese instinto animal que sólo se adquiere con el peso de la historia, con el museo más repleto del continente y con la experiencia del que ya ha protagonizado más de una saga epopéyica. Usman Garuba, reconocido como la mayor estrella emergente del continente, explotó. Sergio Llull, como el líder que ha sido, es y será, volvió a hacer posible lo imposible. Jaycee Carroll, fugaz y punzante, preciso y determinante como es, continuó bailando a sus 38 años. Uno tras otro y tras otro, héroes caídos, miembros de una hazaña que no quedará registrada en ese repleto palmarés; pero que guardará un lugar privilegiado en la memoria blanca. El ogro tembló, casi rompió a llorar, y se rehízo como pudo. Ahora, ya apunta a la Final Four, a esa fase final con la que, desde el inicio de la campaña, coquetea con la vitola de favorito.

“Por supuesto, tienes que creer en ello. No hay ninguna razón por la que no podamos hacerlo”, expresa confiado Shane Larkin, en una entrevista para Eurohoops, cuando le señalan la multitud de voces que hablan del Efes como futuro campeón. Tienen la calidad, eso es indudable, una plantilla compensada y alternativas para aburrir; pero también tienen, según el propio Larkin, un plus de bagaje competitivo, otorgado por la eliminatoria frente al Madrid. “De alguna manera, esa situación fue buena para el equipo. Necesitábamos ser probados en batalla. Si hubiéramos cerrado la serie con un 3 a 0, creo que hubiéramos salido demasiado relajados, con demasiada confianza en nosotros mismos. Quiero decir, siempre es bueno ganar 3-0, pero después de ese quinto partido pensé, y se lo dije al equipo, que era mejor ganar así. Tuvimos que hacer frente a la adversidad, demostrar cómo podemos responder cuando estamos entre la espada y la pared. La Final Four es una batalla en que un partido lo decide todo, así que me alegro de llegar a ello tras una prueba así, logramos la meta y ahora sólo tenemos que salir a ganar dos partidos más”, explica. 

“Todo el mérito es para ellos, hicieron un trabajo maravilloso

El jugador estadounidense, que promedió 14,6 puntos y 4,8 asistencias en la serie, no se esperaba una reacción tan fiera del Real. “Tras la forma en que ganamos esos dos primeros partidos, no creo que ninguno de nosotros esperara que salieran así”, acepta. En el tercer encuentro, él mismo fue uno de los principales noqueados. No pudo anotar más de 6 puntos en 26 minutos, convirtiendo, solamente, un tiro de dos y otro de tres, después de siete intentos. Un antes y un después mental, un aviso de que podía ser necesario mover las piezas. “Hicieron cambios en su estrategia y en su plan de juego, consiguieron con ello apartar el nuestro. Todo el mérito es para ellos, hicieron un trabajo maravilloso. Hicieron bueno el hecho de jugar en casa, salieron y jugaron extremadamente duro. Siempre tienes que respetar a un equipo como el Real Madrid, consiguió esas dos victorias y estoy orgulloso de la forma en que respondimos cuando regresamos a nuestra cancha”, confiesa. Tocó tirar de arsenal, de los momentos óptimos de cada jugador. Un hecho que, según Larkin, llevan haciendo de forma natural desde la formación del grupo, con coordinación para ceder los momentos de protagonismo y siendo conscientes de la entidad y los roles compartidos entre muchos de los miembros de la plantilla.

Él mismo, considerado una de las grandes estrellas del continente, tuvo que dar un paso al lado durante varios momentos de la serie. “Siempre es frustrante cuando no entran los tiros, pero en un quinto partido tienes que mantenerte agresivo. Sé que soy uno de los jugadores más importantes del equipo, así que sabía que iba a estar en la cancha. Cualquier cosa que pudiera hacer, intentar robar balones, estar preparado para los grandes momentos… eso es lo que traté de hacer y, afortunadamente, un ‘tipo’ intervino para llevarnos de regreso donde teníamos que estar”, confiesa, en referencia a su compañero Krunoslav Simon, decisivo, junto a Chris Singleton, en el último partido. Un triple heroico, de esos que valen mucho más que tres puntos. “Es simplemente un jugador increíble, un chico increíble, un mago y no sé cómo logró un regate atrapado en la esquina con alguien como Trey Thompkins delante. Lanzó la pelota al cielo… increíble. Uno de esos tiros que nunca olvidas”, alaba a su compañero. Para él, el artífice de la victoria en el que, hasta el momento, es el partido “más inolvidable” de la temporada: “Fue la atmósfera más intensa en el que hemos estado en todo el año. Después de jugar sin fans durante toda la temporada… Me sentí con una energía diferente, una pasión diferente, una pelea diferente. Fue intenso, importante, divertido, emocionante”, relata. 

Deudas pendientes

Shane Larkin, al igual que, seguramente, la mayor parte de los seguidores del Efes, siente que el baloncesto le debe una. La temporada pasada, tanto él mismo como el equipo navegaban por Europa a una velocidad endiablada. Su MVP parecía una certeza y el campeonato, algo muy probable. La pandemia del coronavirus, sin embargo, paralizó la competición y, por lo tanto, su escalada hacia la gloria: “El año pasado salimos con un chip ganador en cada partido. Estábamos en camino de ganar el campeonato, pero llegó la Covid y no es culpa de nadie. Sentimos que este es nuestro año de redención, ir allí y obtener lo que merecemos. Los 15 muchachos en el vestuario van a luchar, intentar ganar este campeonato y traerlo de vuelta a casa”, advierte. Su rival en semifinales, el CSKA de Moscú, es el mismo conjunto que, hace dos años, les venció en la final. “Son el único equipo que arrasó en su serie y son un equipo que siempre estará ahí. Han estado en nueve Final Four consecutivas, tienen al entrenador, tienen a los jugadores, tienen la experiencia, tienen todo lo que necesitan para triunfar. Tenemos que respetarlos como uno de los mejores equipos de la liga”, analiza. De superar la eliminatoria, Barcelona y Milán estarían esperando. Ambos, también, con ansias de reencontrarse con la historia. El viernes, el camino empieza para todos.

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