Buena actuación coral de los Clippers, que no contaban con George, Beverley e Ibaka ni tampoco con Rondo. Impotentes Bucks pese a Antetokounmpo.

Sexta victoria consecutiva de los Clippers, que empiezan a alcanzar una velocidad de crucero que pone en alerta a más de uno y no sólo en la Conferencia Oeste. Ante los Bucks de Giannis Antetokounmpo, que terminó con unos estériles 32 puntos, ganaron sin tener jugando a Paul George, Patrick Beverley, Rajon Rondo y el pívot hispanocongoleño Serge Ibaka. Se lo pueden permitir y eso que buscan un último fichaje para dar más amplitud a la plantilla. Varias amenazas tienen, varias amenazas se cumplen. Marcus Morris, con 25 tantos, fue el máximo anotador de los de California, pero con Reggie Jackson como factor diferencial para ganar 129-105 y con una segunda parte imponente al equipo de Wisconsin.

Inicio con mucho ritmo por ambos bandos. Los Clippers buscaban mejor las esquinas para ver los huecos de la defensa y los Bucks experimentaban más con la distancia, probando desde la parte frontal y jugando con las velocidades. Un pelín muy pelín más acertados los locales en los primeros minutos, algo que cambiaría al final del primer cuarto por obra y gracia de Jrue Holiday, que asumió el mando cuando se fue a descansar Donte DiVincenzo y propuso un juego vertical que dejó clavado a su rival. En esa primera manga la distancia se fue hasta los doce puntos, con los angelinos clavados en los 26, y para la segunda el remedio iba a ser el mismo pero al contrario. Los de Lue subieron un punto la intensidad por la salida de Terance Mann. Diferencia arreglada. Quedaba un poco, algo que ya era una tarea más sencilla. La sangría se había parado y los locales podían desarrollar su idea de partido de nuevo. Leonard en la media distancia, Kennard buscando los tiros cortos, balones para un Batum desmarcado y otros recursos. Antes de que llega el descanso se lograron, incluso, poner por delante con Marcus Morris como protagonista. 

Tomaron nota mejor en el bando local que en el visitante. Para poner en práctica otro nuevo cambio que hiciera que el partido se rompiera valió lo propuesto por los Clippers siguiendo la estrategia anterior. Otro nuevo jugador cambió el ritmo. Reggie Jackson, no sólo con dos triples y varias bloqueos seguidos por su tiro sino con movimientos de balón que terminaron en triples liberados, fue el hombre que lo cambió todo. Por simple experimentación, apareciendo en el partido por primera vez cuando se lo pidieron, y dando un buen resultado. Los esfuerzos de los Bucks se centraron en los tiros desde fuera, con Lopez, Middleton o Holiday metiendo alguno, pero sólo de eso no se podían servir. Diez puntos de ventaja antes de terminar el tercer cuarto. Y si quedaba algo el que rebañaba no era Giannis, el habitual, era Kawhi, muy atento en las segundas opciones. Por si fuera poco, en el último cuarto Milwaukee se mostró impotente en ataque, viendo al aro muy pequeño, y la distancia incluso subió hasta los catorce del final de partido.

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