La pareja de los Pelicans hace un partidazo que mantiene al equipo vivo en la lucha por los playoffs. Jokic, triple-doble sin premio. Mal Campazzo.

Still alive. Es la frase típica que Mike Breen pronuncia cuando un equipo evita la eliminación de los playoffs y continúa vivo, con opciones de victoria o de pasar a la siguiente ronda. El histórico comentarista de la TNT podría haber comentado las dos mismas palabras en el Pelicans-Nuggets, pero con una connotación evidentemente distinta. El equipo de Stan Van Gundy sigue vivo y se reencuentra con la victoria tras perder los dos últimos partidos, y se mantiene vivo en la eterna lucha por los playoffs de la ultracompetitiva Conferencia Oeste. Pero ni de esa manera parece que las opciones hayan aumentado y solo falta por ver cuándo quedarán totalmente eliminados de la refriega. Están a 4,5 partidos del octavo puesto, tienen tres equipos entre medias (Thunder, Grizzlies y Warriors) y, con nueve semanas para el inicio de la fase final, tienen que hacer un final de temporada perfecto para poder ganarse el privilegio de estar entre los mejores o, al menos, de luchar por un play-in que tienen más cerca, pero al que tampoco están clasificados.

Ante los Nuggets, vimos una versión del equipo de Van Gundy que, de mantenerse en el próximo mes, tendría opciones de llegar a los playoffs. Pero claro, tienes que jugar todos los días de forma perfecta: Brandon Ingram y Zion Williamson se combinaron para anotar 60 puntos, mostraron una sintonía que pocas veces les hemos visto. Ha sido su talón de Aquiles constante, ser fluidos, compenetrar el juego de uno al del otro, mostrar adaptabilidad. Sobre todo en el caso de Ingram, que destacó y fue All Star cuando Zion estaba lesionado, el año pasado, y se ha diluido en su presencia a pesar de mostrar unas capacidades físicas innatas, un talento innegable y estar bien orientado al esfuerzo y la resiliencia. El alero se fue en esta ocasión a 30 puntos, que redondeó con 6 rebotes y 8 asistencias,  de 23 en tiros de campo y 2 de 7 en triples. Más seguro en el lanzamiento fue su compañero, aunque acabó con la misma anotación: 30+6, con 9 de 13 en tiros y 11 de 14 en lanzamientos desde la personal. Es decir, una combinación perfecta.

Entre ambos, además, anotaron 18 (10 de Zion y 8 de Ingram) de los 30 puntos de su equipo en el último cuarto, y se combinaron con un inopinado invitado a la fiesta, Nickeil Alexander-Walker, que se fue a 20 tantos, completando un big-three de 80 puntos en un partido, una cifra difícil de conseguir. El valor añadido de los Pelicans fue el no contar con Lonzo Ball, baja para este choque, y tener la aportación del resto: Eric Bledsoe, que saltó a la titularidad, se quedó en solo 6 puntos, mientras que Steve Adams sumó solo 6, pero aportó 13 rebotes (7 ofensivos, ojo), y 3 asistencias. Y Josh Hart hizo de todo: buena defensa en lo colectivo, mejor en los movimientos laterales, 12 puntos, 9 rebotes y 6 asistencias, encontrando a sus compañeros cuando era necesario, corriendo en el momento justo y aportando en los dos lados de la pista.

En el equipo local, el mejor fue, de nuevo, Nikola Jokic. Pero ni él ni Jamal Murray concretaron dos triples bien posicionados para poner a su equipo a un solo punto (iban 105-109) con un puñado de segundos por disputarse. El serbio se fue a 29 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias, con 13 de 19 en tiros de campo y 3 de 4 en triples, fallando precisamente el que más necesitaba su equipo para seguir vivo (still alive) en el partido. Jamal Murray se fue a 23, Michael Porter Jr. a 17, Will Barton a 16… pero perdieron su ventaja inicial (30-22 en el primer cuarto), recibiendo 36 ignominiosos puntos de los Pelicans, que además tuvieron su mejor momento defensivo del duelo, dejando a los locales en tan solo 21. Un resultado que impide a Denver sumar y adelantar puestos ahora que los Lakers son vulnerables, pero que les deja con margen de sobre (todavía, con 25-16) para no tener sustos por detrás. Ah, y Facundo Campazzo estuvo mal: 0 puntos, 2 rebotes, 2 asistencias, 1 robo y 1 pérdida con 0 de 4 en triples en 20 minutos… y -11 con él en pista. Tendrá partidos mejores. Seguro.

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