El escolta anota solo 7 de 24 en tiros de campo, pero reparte 17 asistencias. Los Nets, intratables, han ganado ocho de sus últimos nueve partidos.

Hasta cuando lo hacen mal, a los Nets las cosas les salen bien. En un partido malo y sin Kyrie Irving ni Kevin Durant, el equipo que dirige Steve Nash sobrevivió a los Blazers de Damian Lillard y sigue intratable: ocho victorias en los últimos nueve partidos, 16 si nos vamos a los últimos 18. Y un 30-14 de balance que les deja increíblemente cerca, a tan solo una victoria, de unos Sixers que van 31-13 y que han sido más regulares, pero no han hecho gala de una racha como en la que están inmersos los Nets, que ganan de todas las formas posibles. Jugando bien (y muy bien), regular (o mal), con su big three (Durant sigue sin tener fecha de regreso y están siendo muy prudentes con él), con Harden y Kyrie (una pareja inapelable) o sólo con La Barba después de que Irving se vaya a perder un par de partidos (el de hoy y el de los Jazz, seguro) por motivos personales. Algo que ya pasó a principios de temporada y que se repite ahora, pero que no perjudica, de momento, a la dinámica del conjunto neoyorquino, que sigue acumulando victorias con Harden como eterna referencia y, a estas alturas, legítimo candidato a MVP.

James Harden hizo un partido horrible en el tiro, pero incluso con esa increíble losa consiguió ser clave para los suyos: 25 puntos con 7 de 24 en tiros de campo y, atención, 0 de 7 en triples, siendo el cuarto encuentro de la temporada en el que se queda sin anotar desde el exterior y la ocasión en la que más triples ha fallado sin anotar ningúno (en este curso). Eso sí, La Barba, que no anotó en todo el último cuarto (0 de 6) convirtió 11 de 13 desde la línea de personal, atrapó 7 rebotes y repartió 17 asistencias, su mejor marca con los Nets. De hecho, la última vez que consiguió algo así fue el 26 de diciembre de 2020, cuando todavía militaba en los Rockets. Lo hizo ante los Blazers…y en Portland. Viva las casualidades. El escolta, reconvertido en base sin disimulo desde su llegada a la Gran Manzana, promedia 25,3 puntos, 8 rebotes y 11,1 asistencias esta temporada, líder de la NBA en ese último apartado. Y, si nos basamos solo en sus números en los Nets, estos ascienden: 25,4+8,8+11,3. Además, promedia un 47% en tiros de campo y casi un 37% en triples a pesar del desastre de hoy, porcentajes óptimos para un anotador tan prolífico y que intenta una mansalva de tiros en cada encuentro. Y cuando juega sin Kyrie ni Durant, más todavía.

En Oregón vimos un partido extremadamente igualado, con 21 cambios en el marcador y nueve empates. Ningún cuarto se decidió por una diferencia mayor a los cuatro puntos, que fue la máxima, alcanzada en el primero de ellos, un 41-37 que fue una oda al baloncesto ofensivo. Los Nets llegaron a ganar de ocho puntos; Portland, de nueve. Los Blazers llegaron por detrás a los minutos finales y lo intentaron con ahínco, pero sin suerte. Harden recibió una falta con tres abajo para los locales bastante injusta, pero los árbitros rectificaron después de que Terry Stotts solicitara la revisión. Robert Covington (13+9+2+2+2 con 4 de 6 en triples) recibió la falta, pero solo anotó un tiro libre. En la siguiente jugada, Jeff Green no fallaba desde la personal y ponía el 112-116 definitivo, con un triple errado justo después por Damian Lillard, que tampoco tuvo su mejor actuación, ni en el tiro ni en todo lo demás: 22 puntos y 9 asistencias, pero 5 de 17 en tiros de campo y un abuso indiscriminado del triple (3 de 14). McCollum tampoco estuvo bien (5 de 19, con 4 de 12, para 16 puntos) y el mejor fue Enes Kanter, que permitió a los Blazers tener numerosas segundas oportunidades y produjo de todas las maneras posibles: 19 puntos, 19 rebotes (10 ofensivos) y 6 asistencias.

Los Nets, con esta victoria, no hacen más que confirmar lo que ya sabíamos (que son candidatos a todo) con una añadidura particular, que es la redención especial de Harden. Ya nadie habla de su controvertida salida de los Rockets, todos ignoran esa parte de una historia que ha acabado en Nueva York e incluso el aficionado más escéptimo empieza a disfrutar con lo que hace un hombre que es, objetivamente, uno de los mejores talentos ofensivos de la historia. Sin Durant (y ahora también sin Irving), se podrá seguir luciendo, y si mantiene el nivel y los Nets acaban primeros del Este (que puede pasar) o segundos, tendría serias opciones de repetir el premio de MVP que ya se llevó en la 2017-18. Poco más que añadir del escolta (o del base), que está liderando a un grupo heterogéneo pero con gente joven extrañamente buena (muy seguro Bruce Brown, impresionante Nicolas Claxton, con 16+9 ante los Blazers) y veteranos como Blake Griffin, que aportan lo que puede (hoy, 8+5 en menos de 20 minutos) y espera estar en el sitio adecuado para conseguir el anillo. El ala-pívot, Kyrie, Durant, Nash, D’Antoni… y Harden, claro. En el mundo de la NBA, la estrella lo ha conseguido todo. Todo, menos eso.

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