Según el periodista Zach Lowe (ESPN), antes de que Antetokounmpo aceptara la extensión de los Bucks, los ejecutivos temían su posible llegada a Dallas.

Antes de empezar la temporada, Giannis Antetokounmpo mantuvo en vilo a todo Milwaukee y buena parte de Wisconsin. El jugador griego se demoraba en firmar una extensión de contrato que, de no culminarse, podía poner en jaque a un proyecto de grandes ambiciones, pero de mercado pequeño. “No sé qué plan tengo. Depende de lo que haga la franquicia. Si toman las decisiones correctas, seguiré allí muchos años. Si no… ya veremos”, explicaba por aquel entonces. Una retahíla extensa de declaraciones impregnadas por un solo motivo: la ambición, la necesidad de ser, y sentirse, un ganador. “Si LeBron, Kevin Durant y Anthony Davis vinieran a Milwaukee sería bueno. No me interesa si soy el primer, el segundo o el tercer nombre, porque quiero ganar. Cuando te retiras, eso es lo único que recuerda la gente”, añadía. Una obsesión clara que puso en alerta a toda la franquicia. Desde los despachos hasta la pista. Sus compañeros, incluso, le regalaron bolígrafos en su cumpleaños, con un mensaje intrínseco que no se perdía en indirectas: firmar. Finalmente, lo hizo. Y no de cualquier forma: con el mayor contrato de la historia de la NBA. 228,2 millones por 5 años y un mensaje claro: “Estoy encantado de ser parte de los Bucks durante los próximos cinco años. Hagamos que sirvan”, declaraba tras el anuncio oficial.

Mientras llegaba, los rumores no cesaron, como es habitual. Aún más en un movimiento que podía redefinir todas las fuerzas de la competición, algo que, posteriormente, haría el aterrizaje de James Harden a Broooklyn Nets. En el caso de Giannis, todo se quedó como estaba, pero, en la mente de muchos aficionados, las posibilidades barruntaban. Anthony Davis también tardaba en despejar su futuro y, en una conjetura conjunta, se especulaba con entrelazar sus destinos: esperar la decisión del griego para, en base a ello, ampliar el abanico de posibilidades de los Lakers en la puja por el mismo. Como en el caso del jugador de los Bucks, las dudas se despejaron de golpe con otro gran contrato: 190 millones por 5 años. Pero hubo más. Miami Heat, verdugo de los de Wisconsin en los playoffs, haciendo más sangre en la herida, se postulaba como uno de los futuros pretendientes y Dallas Mavericks, por su parte, soñaba con juntar a Giannis con Luka Doncic. Parecía una posibilidad remota (lo fue), pero no por ello menos terrorífica, tal y como ha revelado recientemente Zach Lowe, de la ESPN.

El periodista norteamericano, en un análisis sobre cómo es posible hacer daño a los de Mike Budenholzer, así lo explica: “Quizás el problema es que la versión de Antetokounmpo, tanto finalizador como iniciador, requiere un creador de élite más cercano a su nivel. Esta es la razón por la que los ejecutivos rivales vivían en un terror enorme antes de que Giannis firmara su extensión, con la posibilidad de verle uniéndose a Luka Doncic con los Dallas Mavericks“. La opción no fue ni cercana, pero la imagen proyectada era la de dos jugadores jóvenes, que ya son dos de las mayores superestrellas de la liga y, en ambos casos, con un hambre insaciable. Por un lado, 26 años y dos MVP; por el otro, 22 y el liderazgo de varias generaciones aguardando. En términos continentales, un dúo europeo sin parangón. De momento, quedará para la fantasía.

Desde entonces, sin ir más lejos, las cosas han cambiado mucho. Los Bucks, tras la extensión firmada por Jrue Holiday, 134 millones en cuatro años, han hecho un all in a la continuidad. Khris Middleton, el otro puntal de la ecuación, está ligado hasta el año 2023 y tiene una opción de jugador en el 2024, también en valores máximos. De ejercerla, en Wisconsin invertirían en sus tres mejores jugadores 105 millones en el curso 2021-22, 113 millones en el 2022-23 y 120 en el 2023-24. En el caso de Dallas, el futuro es incierto. Tras la heroicidad sin premio de Doncic frente a los Clippers, la pregunta es clara: cómo rodear al jugador esloveno para construir un proyecto ganador desde ya. Porque él está para eso. Para empezar, el ex del Real Madrid firmará, si nada se tuerce, algo más de 200 millones por cinco temporadas. Sobre la mesa, muchos otros frentes abiertos. Tim Hardaway Jr., el principal apoyo de Doncic en estos playoffs, será agente libre. Perderle sería una gran pérdida y mantenerle, hacer ingeniería con el límite salarial: rechazar la opción de equipo sobre Cauley-Stein, que Josh Richardson diga no a la suya… Mientras tanto, Kristaps Porzingis no es el segundo pilar esperado y Jalen Brunson podría ser agente libre en 2022. Después de todo, esa es la realidad.

Read More