Doncic anotó 37 puntos y lideró la paliza de los Mavs, que ganaron a Portland de 40. Lillard no anotó ningún triple por tercera vez en el curso.

Apenas unas horas después de caer ante los Blazers, los Mavericks se han vengado. En el mismo escenario, Portland, y contra los mismos rivales, han jugado un partido prácticamente perfecto que ha provocado que Damian Lillard y compañía reciban su mayor paliza de la temporada, de 40 puntos de diferencia. La anterior fue en Phoenix, el 22 de febrero y por 32 puntos, una que se queda ligeramente lejos de esta y que permite a los Mavericks salir reforzados, colocarse, todavía en el octavo puesto de la Conferencia Oeste, a una sola victoria de los Spurs y a 2,5 de Portland, a los que no es impensable alcanzar si tenemos en cuenta que quedan nueve semanas hasta que empiecen los playoffs. Eso sí, los texanos tendrán que vigilar lo que viene por detrás (Warriors, Grizzlies…) para, al menos, gozar con ventaja en el play-in (algo que tendrán el séptimo y el octavo sobre el noveno y el décimo) o mantenerse el máximo tiempo posible rondando un sexto puesto que les metería automáticamente en la fase final, sin florituras ni torneo previo.

El partido duró un cuarto, que es lo que aguantó Portland en el partido. El periodo inicial era favorable al equipo de Terry Stotts (30-27), que se quedó en 24, 15 y 23 puntos en los tres cuartos siguientes, en los que recibió 38, 38 y 29 tantos. Entre el segundo y el tercer cuarto, los Mavs endosaron 76 puntos, una anotación excesiva incluso para una defensa tan paupérrima como la de los Blazers (la cuarta peor de la Confetrencia Oeste). La franquicia de Oregón lanzó con un 38,2% en tiros de campo y un bochornoso 9 de 41 en triples, apenas un 22%. Además, ningún jugador pasó de los 20 puntos, ni tuvo un +/- negativo; tampoco hubo nadie que pasara de los 6 rebotes o las 4 asistencias. Y perdieron un total de 17 balones. Es decir, un desastre de dimensiones épicas que deberán olvidar pronto para encargarse del siguiente partido. Al fin y al cabo, esto en la NBA pasa y solo cuenta, por muy grande que sea la paliza, como una derrota más.

Luka Doncic fue, un día más, el mejor del partido: 37 puntos, 7 rebotes y 4 asistencias con 13 de 19 en tiros de campo, y un increíble 8 de 9 en triples, su mejor partido de la temporada en este apartado y la mejor marca de su carrera. Además, anotó 3 de 6 en tiros libres y cometió 5 pérdidas, pro acabó con un +24 en algo más de 36 minutos, rentabilizando al máximo su tiempo en pista y descansando la totalidad de los últimos 12 minutos. Si no, quién sabe donde habría llegado, con una progresión asombrosa: 12 puntos en el primer periodo, otros 12 en el segundo y 13 en el tercero. Habría rondad, casi seguro, los 50 puntos; toca esperar para eso. Además del base esloveno, otros 5 jugadores superaron la barrera de los 10 puntos en el equipo de Rick Carlisle, y Josh Richardson llegó a los 21 con 8 de 11 en tiros de campo, como segundo máximo anotador de los suyos. Y excepto Tyler Bey (que jugó menos de siete minutos), la totalidad de la plantilla texana tuvo un +/- positivo.

En los Blazers, Damian Lillard fue el máximo anotador y el único que rozó la veintenta, pero sus 19 puntos supieron a poco: 7 de 16 en tiros de campo, 0 de 7 en triples, apenas 1 rebote y 4 asistencias. Su -29 en pista lo dice todo, como echar la vista atrás y ver que es solo su tercer partido de la temporada sin anotar ningún triple. Además, McCollum anotó 13 puntos y Carmelo Anthony 6, con 0 de 5 y 0 de 4 en triples respectivamente. En total, y en ese hipotético big three, hubo un 0 de 16 en triples, una cifra ignominiosa para un equipo que vive neta y completamente de ellos. Gary Trent (16) y Nassir Little (14) intentaron salvar los muebles un poco, pero los Blazers, absolutamente perdidos en defensa (y en ataque), fueron una marioneta en manos de un equipo infinitamente superior y que tuvo a un Doncic de nuevo estelar que se comió a, ojo, Damian Lillard. Palabras mayores. Como todas las que tienen que ver con el esloveno, claro.

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