Los de Ponsarnau fueron los que menos fallaron en un partido donde el aro fue pequeño para ambos equipos. La épica de entrar en el Top-8, más cerca.

Dicen que en el país de los ciegos el tuerto es el rey y en la Fonteta se pudo aplicar perfectamente ese refrán. Valencia y Fenerbahçe cuajaron un encuentro en el que los de Ponsarnau supieron exactamente como controlar a los visitantes pero donde los malos porcentajes de ambos desde el triple (16 y 14 por ciento respectivamente) abortaron cualquier ápice de tensión. Es cierto que ganó el que menos falló y también el que mejor defendió, pero si los locales se llevaron el duelo fue porque se mantuvieron fríos cuando mas apretaban los turcos y un Van Rossom (17+5+3) que a sus 34 años supo leer el partido a la perfección, tanto en los contraataques como en estático. El Valencia se aferra a la Euroliga y la heróica de ganar seis encuentros consecutivos ya parece más posible tras una noche en la que venció y convenció.

No entró bien al partido el conjunto del Turia quien consciente de la trascendencia del duelo arrancó un tanto tembloroso. Los turcos lo aprovecharon y pusieron rápidamente tierra de por medio con un parcial de 0-5, sin embargo en una acción digna de ‘highlights’ con un taponazo de Labeyrie y un aro pasado de Van Rossom despertó a los de Ponsarnau, que le devolvieron el parcial a los visitantes con un 11-1. Si bien Dubljevic, Prepelic y compañía vieron el aro grande, que los taronja se marcharan ocho por delante al final del primer cuarto fue más por desacierto visitante, dado que desperdiciaron varios tiros liberados.

Un patrón similar se vivió en el segundo cuarto: el Fenerbahçe reinó en estático pero el Valencia a base de defensa y contraataques evitaba que los turcos lograran ponerse por delante. La zona era propiedad de Pierre y Jan Vesely, pero el resto del campo lo comandaba Sam Van Rossom aprovechándose del pobre balance defensivo turco. Cuando parecía que los visitantes podían ponerse por delante antes del descanso, apareció Derrick Williams, que con unos fogonazos en forma de cuatro puntos y una asistencia preciosa sin mirar, demostró que la calidad la tiene todavía, aunque no siempre la muestre.

Nueve por delante comenzaron los de Ponsarnau el tercer cuarto y seis por encima lo terminaron. Por el camino, el Fenerbahçe logró echar el cerrojo a los contraataques taronja y bajar el ritmo del partido a todos los niveles, pero para suerte de los españoles, los jugadores de Igor Kokoškov veían el aro pequeñísimo. Tanto es así, que ni el hecho de que los de Ponsarnau solo anotaran dos puntos en los cinco primeros minutos del periodo, ni que De Colo encestara una jugada de cuatro puntos, con técnica a Marinkovic incluida, sirvió a los visitantes para tomar la delantera.

La Fonteta se vistió de nostalgia en el ultimo cuarto cuando De Colo se echó el equipo a la espalda como tantas otras noches lo hizo con el Valencia. El francés acabó con quince puntos, la mayoría de ellos anotados en el último cuarto, pero se encontró muy solo y su compañero Jarell Eddie perdonó la vida a los taronja errando hasta cuatro triples. Los de Ponsarnau se mantuvieron con la cabeza fría y precisamente el nórdico Hermannsson (11+3) marcó distancias con un triplazo para volver a poner el +9 y culminar un partido que deja a los del Turia con opciones de soñar con el Top-8.

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