Los Lakers han pasado de ser campeones a caer en primera ronda. El poco descanso y la falta de química han acabado con el objetivo de repetir.

Los Lakers se han despedido a las primeras de cambio de unos playoffs a los que llegaban justos y de los que se han ido peor todavía. LeBron James y Anthony Davis llegaban renqueantes, el segundo caía sin pudor en el cuarto partido y se rompía del todo en el sexto, Caldwell-Pope también se lesionaba, Schröder no funcionaba… Así, el equipo favorito a repetir título a inicios de año se despide antes de lo esperado entonces, pero con una eliminación normal si analizamos como ha transcurrido el último mes y medio de competición, que les relegó al séptimo puesto y a disputar el play-in, esa especie de previa que la NBA se inventó en pandemia y que ha duplicado un año después de la burbuja para que sean cuatro los equipos que lo disputen y no sólo dos. Tras la derrota llega el análisis, los motivos del fracaso, en un año en el que hay muchas obviedades y algunos detalles curiosos que explican el temprano adiós de los Lakers… y también hablan de su futuro más inmediato.

Poco descanso y lesiones

Ha sido la tónica general durante toda la temporada. La media de descanso de un equipo campeón es de 141 días, y los Lakers solo tuvieron 71. El curso baloncestístico 2020-21 empezó el 22 de diciembre para salvar la lucrativa jornada de Navidad y no en enero, como querían algunos jugadores. Eso sí, LeBron y los Lakers aceptaron empezar en esa fecha después de hablar con la NBPA y echar cuentas, viendo el dinero que perdían por el camino. Muchos otros hicieron lo mismo pero, claro, no todos habían acabado de jugar las Finales en octubre.

Tanto el poco descanso entre una temporada y otra como el calendario condensado, con 72 partidos y muchos duelos aplazados por coronavirus, han provocado un sinfín de problemas físicos en la plantilla angelina, que empezó envalentonada pero pronto vio cómo se sucedían las lesiones. Davis caía el 14 de febrero ante los Nuggets y no volvió a jugar hasta el 22 de abril, en un estado físico que pasó de ser fantasmagórico a bueno en momentos muy concretos, pero nunca el que mantuvo la temporada pasada, absolutamente increíble. Su historial de lesiones es muy grande para un hombre de cristal y el futuro de losLakers dependerá de que se mantenga sano. Camino tiene para ello.

También se lesionó LeBron, el 20 de marzo, y sin él los Lakers empezaron a encadenar derrotas y a disputar un play-in que no hizo sino aumentar la carga física, sin el típico y breve descanso que hay entre el final de la regular season y los playoffs. En la fase final, Davis volvió a caer, KCP también… y en el fondo, problemas físicos de Marc y compañía. James, que ya ha anunciado que no disputará los Juegos Olímpicos, tiene un verano para ponerse a tono (es la primera vez que pierde en primera ronda, donde iba 14-0) y trabajar (más) un cuerpo que va camino de las 37 primaveras, con 19 temporadas en la NBA, un desgaste muy grande. Toca evitar lesiones que este año han desmadejado a los Lakers en demasía.

Química grupal

Es por lo que se caracterizaron los Lakers campeones de 2020 y lo que ha faltado este año. Frank Vogel no ha podido unir engranajes de la misma manera que entonces, con veteranos como Rajon Rondo, Dwight Howard y JaVale McGee. Los problemas que el técnico no tuvo hace un año con la gestión de minutos, sí los ha tenido este año, sobre todo con un Marc Gasol relegado a la suplencia con la llegada de Andre Drummond. El pívot español mostró su disconformidad en público haciendo gala de la era de los jugadores empoderados y la cosa se quedó ahí. Vogel le probó como titular en el sexto ante los Suns, pero la cosa no surtió efecto y Marc deberá decidir su futuro este verano.

Al margen de eso, la ausencia de las estrellas ha mermado una química que es consabida entre gente como LeBron y Alex Caruso (amigos para siempre), pero que no se ha visto de la misma manera en otros miembros como Dennis Schröder o el propio Drummond, que sin ser un problema tampoco han sido la solución. Volver a conectar a sus jugadores será clave para el próximo curso, en el que se puede ir un Jason Kidd (suena para los Celtics) que hacía bien la labor de nexo de unión entre jugadores y cuerpo técnico, una de sus pocas virtudes desde que se retiró como jugador y probó suerte como entrenador.

Una plantilla diferente

Ni Dennis Schröder ni Montrezl Harrell han sido los revulsivos que los Lakers necesitaban. No han resuelto su eterno problema con el triple, que ya tenían el año pasado (son el noveno peor equipo de la NBA en porcentaje de triples) y no encuentran a un jugador con perfil de meter con seguridad tiros liberados. Schröder rechazó inexplicablemente una oferta de renovación por 4 años a razón de 80 millones de dólares y podría salir. La insistencia de Vogel en ponerle de titular ha pesado mucho al final, en lugar de usarle como el microondas que fue en los últimos años. En cuanto a Harrell, no ha habido continuidad en su nivel, uno ya conocido y aceptable en temporada regular, pero de muy difícil cabida en playoffs. Tampoco Marc ha sido el pívot fuerte y dominante que el año pasado eran McGee o Howard. Ni ha llegado el alero alto ideal para tirar y defender, con emparejamientos que no se han dado como con Kawhi o Paul George. Los angelinos siguen sufriendo contra hombres exteriores altos más que contra bases, aunque en la serie ante los Suns, con tantas lesiones, no han podido frenar, básicamente, a nadie.

¿Grupo envejecido?

Es relativo, pero el grupo veterano que ganó el año pasado este se ha visto asolado por las lesiones, los problemas físicos y la incapacidad, incluso, para cuadrar ciertos egos. Los Lakers tienen más de 28 años de media, el cuarto equipo de la NBA en este apartado. LeBron va camino de los 37 años, Marc tiene 36, Jared Dudley, con un papel residual, 35, y Wesley Matthews 34. Del resto, Markieff tiene 31, y solo Talen Horton-Tucker, de entre la parte de la plantilla que tiene cierto protagonismo, baja de los 25 que tiene Kyle Kuzma. Davis, con 27, vive con problemas físicos que se eternizan y LeBron, valga la redundancia, no es eterno. La edad, unida al ya mencionado calendario condensado, ha perjudicado a los Lakers en este año, algo que no paso en el anterior con Rondo, Howard, McGee… Vogel, con mucho verano (esta vez sí) por delante, podrá tener a los suyos al 100% al inicio del próximo curso baloncestístico, pero será Rob Pelinka el que deberá buscar en el mercado carne fresca (un alero, un base y un pívot), pero también piernas poco castigadas que den descanso a LeBron y compañía. Los Lakers, del anillo a decir adiós en primera ronda. Toca reflexionar.

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