El canterano Tristan Vukcevic, de 18 años, compensa el mal partido de Tavares y lanza a los blancos a un triunfo épico en el Palau el día que volvía Pau Gasol.

Un Madrid heroico de verdad, sin exagerar un ápice, ganó en el Palau Blaugrana (85-87) con un 2+1 final de Laprovittola después de desperdiciar 9 puntos de ventaja en el último minuto tras encajar un parcial de 11-1 en apenas 36 segundos (del 74-83 al 85-84). Lapro cambió el guion, que ya era de thriller, a falta solo de 4 segundos en uno de los finales de Clásico más loco que se recuerda, al menos, sin el Instant Replay por medio. Vencieron los blancos sin Deck, que se va a la NBA, ni el lesionado Thompkins (y sin Campazzo ni Randolph, claro) y a eso añadan la peor actuación del curso de Tavares, eliminado por cinco faltas en apenas 10 minutos. Y vencieron con la pareja interior más joven de la historia de los Barça-Madrid, Tristan Vukcevic (18 años y un mes) y Usman Garuba (19 y 1). Entre los dos canteranos suman tres años y 7 meses menos que Pau Gasol, que en julio cumplirá 41 y era el gran protagonista antes del duelo. El mejor jugador español de siempre volvía la ACB 20 años después y se quedó sin presencia en la segunda parte. En la primera, -18 con él en cancha en 9 minutos.

Este día tan especial por Pau quizá se recuerde en el futuro por al nacimiento de una estrella, sí, Vukcevic, de nacionalidad sueca, nacido en Italia y criado en Grecia de padre serbio, un alero de bastante talento llamado Dusan Vukcevic, que llegó al Madrid fichado por Scariolo justo en el verano en el que Gasol volaba a la NBA. Este domingo, dos décadas después, su hijo hizo posible el duelo. De la timidez inicial, sacándose el balón de encima, a resolver con arrojó en el último cuarto. El talento corre deprisa. Logró 6 de sus 11 puntos en el tramo vital, además de encadenar acciones atrás absolutamente decisivas.

En el gran día de Pau Gasol, el de su vuelta a nuestra Liga y al Clásico 20 años después, el Madrid más mermado de la temporada, sin Campazzo ni Randolph, y ahora también sin Deck ni el lesionado Thompkins, regaló una actuación soberbia para honrar a un rival como Gasol. Al límite de sus posibilidades y más allá, con las dos faltas de Tavares lastrando el plan inicial (y la cuarta en los segundos iniciales del tercer periodo, todas en 7:39 en pista) y forzando a que coincidieran muchísimos minutos Vukcevic (18 años y nula experiencia en asaltos de semejante calado) y Garuba (19), que monopolizaba el jugo interior, la pareja de pívots más joven de la historia del Clásico.

Era la continuación del Madrid que vimos el jueves en Estambul, quizá con menos acierto, pero manejando el ritmo, uno pausado, con pico y pala en defensa y ataque, y soberbio en competitividad. Sujetaba los tiradores rivales (todo lo que se puede atar en corto a Kuric) y leyendo buenas situaciones de ventaja con un perímetro tan veterano como inteligente. Al mando, Laprovittola, con confianza (8 puntos y 4 asistencias al descanso). Extraviaba, eso sí, dos bolas de las (solo) tres de su equipo.

En el Barça, inicio flojísimo (2-11) con Pau de titular y con problemas para cerrar el rebote. Entre Tavares y Tyus, este último cara a cara con Mirotic como en la primera parte del último Clásico (en la segunda faltó por un esguince), sumaban cuatro canastas. Edy atacaba con tiritos y al poste a Gasol y le frenaba en el otro aro. Demasiadas pérdidas culés y muy pocas asistencias, no había coralidad, así que Higgins arrastró el carro, luego Calathes y un Kuric rompía la sequía desde el triple.

La entrada de Brandon Davies trajo energía bajo el aro y pronto Smits aportó bastante, la consigna atacar al bisoño Vukcevic, que se escapó vivito y coleando, pese a sufrir en varios rechaces. El Barça recortó a tres la brecha (17-20) y el impulso Rudy la abrió de nuevo hasta 14 (22-36). Algo parecido a lo que vimos en la reanudación con Abalde, que descerrajó ocho tantos seguidos (35-49) en plena presión azulgrana en todo el campo que no solo no aflojó, sino que se multiplicó y trajo grandes réditos. Enorme labor de Davies, que acogotaba al base en medio campo en el dos contra uno. Y en esas Mirotic entraba en acción para darle el relevo a un Calathes que bailaba a sus rivales con el bloqueo y su continuación, al aro, bandejitas y faltas. Hasta absorber casi toda la desventaja visitante: 57-59.

Y cuando parecía que los blancos se iban a ahogar en la orilla… el Madrid se sacaba otra vida de no se sabe dónde. Causeur en vena, triplazo de Vukcevic y de Llull desde 9 metros y canasta de Garuba: 61-74. El Madrid volaba con la gasolina justa. Tavares volvía (Gasol no lo hizo) y cometía la quinta tras perder un balón tonto, su peor actuación del curso. Calathes, Mirotic y Higgins limaban distancias: 74-78, minuto 37. Y tras cas más de 100 segundos sin anotar, otro triple de Vukcevic, tras tres defensas enormes del canterano saltando en vertical para contener la penetración, y dos tiros libres de Carroll parecían sentenciar: 74-83 con solo 52 segundos por jugarse.

¿Se acuerdan de aquel minuto imposible coronado por Herreros en 2005? Volvió a pasar, esta vez con Mirotic clavando un triple con finta previa a Rudy. Parecía el de la victoria a 10 segundos de la bocina después de un parcial culé de 11-1. “Celebramos demasiado pronto”, dijo luego Laso. Y quizá el Barça también, muy parado en un último ataque en el que Laprovittola entro hasta la cocina y Abrines le golpeó por detrás: 2+1 ganador, en uno de los finales de un Clásico más loco que se recuerda sin Instant Replay de por medio. Lo ganó Lapro en el nacimiento en la élite de una posible estrella, Tristán Vukcevic.

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