Los blancos vencen al Bilbao Basket y acacarán primeros la fase regular por septima vez en diez temporadas con Laso. Los de Mumbrú necesitan ganar al Joventut y que el Estu pierda.

El Madrid le echó una gran mano al Estudiantes, y no al cuello precisamente. Una mano salvadora, de buen vecino. La victoria de los de Laso ante el Retabet Bilbao puede suponer la permanencia colegial en la ACB, uno de los tres únicos equipos junto al propio Madrid y al Joventut que han disputado todas las Ligas desde su creación en 1957. En realidad, no hubo picante. Los blancos, que estrenaron la equipación blanca de Star Wars, activaron la hipervelocidad durante cuarto y medio, y tras el 9-11, y despejaron la opción de una sorpresa pese a su flojísima segunda parte. Vincent Poirier (10 puntos, 13 rebotes y 20 de valoración) sigue dando pasos en su integración, aunque la baja de Tavares impide ver a los dos juntos en acción.

Tampoco era un duelo más para el líder, sino en el que podía asegurar matemáticamente el primer puesto y evitar sobresaltos en la última jornada, el domingo en Málaga, con el Barça echándole el aliento en el cogote. Agarró la oportunidad y se proclamó campeón de la fase regular, lo que le otorga la ventaja de cancha en un playoff, cuyos cuartos, semifinales y final serán solo al mejor de tres encuentros, y en el que tiene toda la pinta que se jugará sin público en el WiZink Center. Líder con un balance récord (de momento, 33-2). Y líder por séptimo año en diez temporadas con Pablo Laso en el banquillo: 2013, 14, 15, 17, 18, 19 y 2021.

Tras la batalla europea ante el Efes y la derrota posterior frente al Valencia, la primera en cuatro meses y medio en la Liga, los blancos tenían por delante tres semanas hasta el playoff y solo dos partidos, agrupados en cuatro días. El de este jueves fue el primero tras once días sin competición, lo que supone un extra de descanso por un lado y una merma de ritmo por otro. El Real mostró un gran nivel en la primera parte, con una defensa muy activa que asfixió a los hombres de negro, incapaces de ver aro y casi sin ninguna posibilidad de encestar en la pintura. Y encima Balvin, el gigante checo, estaba fuera del foco y Jenkins sufría una brecha en la cabeza que le conmocionó y debió ser atendido por la Cruz Roja.

Las entradas escalonadas de Rudy, Llull y Carroll terminaron de lanzar a los locales (el canterano Tristan Vukcevic disputó íntegro el segundo cuarto). Al buen nivel defensivo se añadió una salva de aciertos que abrió una brecha que parecía insalvable: +21, 45-24 al descanso. Y lo fue, aunque el Bilbao se levantó de la lona e hizo creer en el milagro a los suyos, con un parcial de 2-15 (47-39), mientras el corazón de los estudiantiles se encogía.

El Retabet demostró orgullo, que lo va a pelear hasta el final, aunque la segunda parte blanca fue para enterrar bien profundo (7 de 32 en tiros de campo y 11 pérdidas). Hakanson y Zyskowski intentaron un imposible (su equipo apenas superó el 30% en el lanzamiento en todo el duelo) y a falta de dos minutos saltaron el muro de los 10: 66-57. Un robo de Causeur abortó la reacción. El Madrid ya piensa en el playoff, en el posible rival de cuartos. Y el Bilbao en que el Estu pierda con el Burgos este viernes para intentar la proeza el domingo frente al Joventut. Un carrera agónica por no bajar.

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