Los pesos pesados del equipo azulgrana dieron la cara en la última jornada de Liga antes de viajar a Colonia para luchar por el título continental.

No fue un partido sencillo para el Barça, tampoco complicado, su último compromiso liguero antes de la Final Four de Colonia. Derrotó 72-96 a un Tenerife siempre a remolque en el marcador y que tuvo problemas para superar a la defensa azulgrana. Negados en el tiro exterior, los tinerfeños acabaron sucumbiendo ante el potencial del Barça. Mirotic, Pau, Calathes o Davies estuvieron a un buen nivel. Ahora ya esperan a Armani Milán en semifinales de la Euroliga. El gran reto del curso para los azulgranas.

El Barça vivió de un parcial inicial muy bueno (1-10) y de la presencia de Davies en el arranque. El americano fue el faro del equipo en ataque y aportó, como siempre, también en defensa. A Lenovo Tenerife le costó romper el planteamiento azulgrana, pero a la que entró la primera canasta el partido cambió de bando. Con una presencia física más imponente en la segunda mitad del cuarto, Tenerife igualó las tornas tras un tiempo muerto. Más faltas, más intensidad y evitar el tiro exterior azulgrana. Eso hizo el Tenerife, que evaporó la diferencia (17-20).

El Barça volvió a abrir la distancia en el marcador (22-30) con la segunda unidad en pista: Gasol, Kuric, Smits… pero fue momentáneo. Marcelinho, de menos a más, dinamizó a su equipo, repartió asistencias y anotó alguna canasta (29-33). Pero también Calathes, mucho mejor en el segundo cuarto, y el Barça, en general, en defensa. Los azulgrana supieron anular la amenaza exterior de Tenerife, una de sus mejores armas. (30-37).

Con 1 de 10 en triples y diez pérdidas en la primera parte el Lenovo Tenerife tenía deberes por hacer para llevarse el partido. Los puntos de Fitipaldo, el mejor local hasta el momento, redujeron la distancia a una posesión (38-41) pero el acierto del Barça la volvió a ensanchar (45-53). Pese a que ninguno de los dos equipos se jugaba nada y el Barça tiene esta próxima semana la Final Four de la Euroliga, el partido tuvo una intensidad, lucha y compromiso propio de cualquier partido profesional. Las caras y las palabras de Jasikevicius y Vidorreta así lo atestiguaron.

Bolmaro brilló en el tercer cuarto, también Shermadini, en un partido que lenta pero continuamente se iba decantando para el lado visitante. Con una ventaja alrededor de los diez puntos entraron en el último cuarto (56-65). Y, como tantas veces este curso, el Barça fue demoledor. Canastas sencillas, defensa efectiva y partido en el bolsillo con una diferencia probablemente demasiado abultada para los méritos de ambos.

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