Victoria muy cómoda del conjunto de Jasikevicius, que dejó sentenciado el partido en la primera mitad, en la que alcanzó los 64 puntos.

Los 64 puntos al descanso del Barça dan buena muestra de por qué derroteros transcurrió el partido, con los azulgrana en unos porcentajes de tiro altísimos y Estudiantes con una defensa demasiado permisiva. Decidieron los madrileños jugar a ver quién tenía más acierto, y en eso el Barça siempre es un mal rival. Con una calidad altísima, con poco que tengan el día se van por encima de los cien puntos. Y así fue.

El duelo arrancó con un Estudiantes sostenido por Barea, pero dando ya signos de los males de los que adolecería durante todo el partido. El primero la poca intensidad defensiva, que permitió muchos puntos del Barça. Este factor influyó también en el rebote, azulgrana, que permitió aún más opciones de tiro a los de Jasikevicius. Con sus exteriores acertados (Mirotic incluido) la diferencia en el marcador se iba agrandando.

Estudiantes probó una tímida reacción al inicio del segundo cuarto, más fruto del acierto puntual que de un cambio en la dinámica del partido. Kuric, con dos triples, la cortó de raíz. A partir de aquí el Barça fue haciendo hueco en el marcador, rotando el banquillo y dando muchos minutos a jugadores menos habituales. Estaban insultantemente cómodos.

Esta dinámica cambió tras el descanso, pues Movistar Estudiantes subió el listón defensivo. No quiso irse del partido, acabar con un marcador sonrojante, pero la ventaja ya era demasiado grande como para remontar el partido. Al Barça le costó anotar al inicio, pero cuando empezó el último cuarto el partido estaba decidido (77-47). Y aún hicieron más daño.

Con una ventaja por encima de los 30 puntos, los minutos finales de partido fueron un mero trámite en el que el único objetivo visitante fue evitar un mal mayor. No lo lograron, pues el Barça se divirtió y llevó el marcador hasta el 98-68 final.

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