Green, campeón con Marc Gasol en los Raptors hace dos años y jugador criticado en los Lakers la pasada temporada, le metió ocho triples a sus ex.

Interesante concatenación de acontecimientos y de historias en el Staples Center. Los 76ers también ganaron a los Lakers (101-109), sumando así su cuarta victoria consecutiva, y lo hicieron sin Joel Embiid, una de sus dos grandes estrellas, pero con otros invitados a una fiesta más que curiosa.

En la previa se concedió a Danny Green y Dwight Howard el anillo de campeón de la NBA por su contribución la pasada temporada. Coincidió con la vuelta de Marc Gasol, que jugó 15 minutos clavados en su primer partido tras pasar el coronavirus. Marc, pívot como el segundo y compadre del primero, tuvo que ver una extramotivación notable en sus dos contrincantes en el que era una nueva toma de contacto y sin contar al lado con Anthony Davis y LeBron James, que todavía están fuera por sendas lesiones. Howard, que ganó el campeonato con los angelinos después de quince años buscándolo, duró seis minutos sobre la cancha: fue expulsado por picarse en exceso con un Montrezl Harrell al que venía de ponerle un tapón soberano. Green, por su parte, tenía más que contar: después de no alcanzar el nivel esperado y de fallar un triple decisivo en las Finales ante los Heat que le valió amenazas de muerte por parte de algunos aficionados, se desquitó de todo lo que viene detrás metiendo ocho triples como ocho soles

Los de Filadelfia se apoyaron en un tercer cuarto tremendo en el que doblaron al rival (17-35) para hacer la diferencia con la que jugaron en el último periodo. El equipo de Rivers se llevó la victoria del Staples y mira hacia abajo al resto de equipos de la Conferencia Este, de la que es el líder. 

Danny Green tuvo una noche soñada después del último día de traspasos, en el que sonó para los Warriors. Concentración al cien por cien y el ansiado acierto que le ha llevado a ser clave en Spurs, Raptors y, algo menos, en los Lakers. Tocó cara en el vuelo de la moneda y terminó con 28 puntos, metiendo ocho triples y fallando sólo cuatro. La imposibilidad de luchar por dentro al no estar Embiid y ser expulsado Howard dejó claras las prioridades del equipo: tenían que estar finos en el tiro y castigar a un contrario muy mermado. Y así lo hicieron. 

El cuarto inicial, en el que la sal y la pimienta fue esa ristra de empujones entre Howard y Harrell en la que el primero terminó en los vestuarios, dio paso a una segunda manga con más cambios. A los 76ers les empezaron a entrar los tiros con más facilidad y alcanzaron en dos franjas distintas los ocho puntos de ventaja, pero la insistencia del base alemán de los Lakers dejó el partido totalmente igualado al descanso. Al volver de él ya fue otra historia. Se juntó todo: Curry y Harris mejoraron, sobre todo el segundo, y empezaron a ganar los duelos individuales, Simmons sólo se inmiscuía cuando podía sumar y Green seguía metiendo tiros, la defensa de los Lakers empezó a ser directamente deplorable y los visitantes se sintieron comodísimos en los ataques estáticos. Llegó la gran diferencia en ese momento. Con Harrell sumando para sí intentaron recortar los Lakers y lo lograron. A cuatro a falta de tres minutos con un buen tirón y hasta a tres, 101-104, en los últimos segundos… ¿y qué pasó? Triple de Danny Green, además en la cara de Kuzma, para sentenciar a medio minuto del final.

Marc Gasol sólo pudo meter cinco puntos. Algo más ayudaron Kuzma, con 25 tantos, y Harrell y Schröder, que también superaron la veintena. Desde fuera del perímetro tuvieron un porcentaje inferior y metieron ocho tiros menos, lo cual no compensaron siendo decisivos a la hora de buscar más posesiones con rebotes, acertar en las segundas oportunidades o apretar en defensa. Son ya cuatro partidos perdidos de forma consecutiva para los angelinos, que no remontan el vuelo.

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