Uno de los duelos más esperados del Este se resolvió con el campeón de la NBA forzando a los Heat al error. Holiday metió el tiro decisivo.

Que nadie dude de que los Bucks son los campeones reinantes de la NBA por razones que no son acotables a que la temporada tuvo bajas importantes por pandemia y/o lesiones. Sería peligroso. La explosión del mejor Antetokounmpo fue la guinda, lo que redondeó el título del pasado verano en Milwaukee, pero hablamos de un conjunto bien trabajado en los últimos años que finalmente dio con las piezas que necesitaba para ser candidato real a la victoria. Así se dio. Por ello sigue siéndolo, habiendo retocado sólo piezas secundarias en la presente campaña para continuar amenazando con levantar el Larry O’Brien también el próximo mes de junio. Campeón de peso. Pero en los encuentros grandes es donde se pone a prueba esos valores que, con la experiencia vivida, se le pueden adjudicar. El calendario te deja exhausto y no permite muchos errores si quieres tener a los rivales asustados cuando te ven cerca.

Los Heat se han cruzado en el camino de los Bucks en los últimos dos años y puede que lo hagan en éste también cuando sea la hora de los playoffs. En 2020, en la burbuja, ganaron los de Miami con abruptas críticas a Giannis por evitar emparejarse en defensa con Butler, que aupó a su equipo a las Finales. En 2021, con los Heat tocados y en mala racha, Milwaukee pasó por encima del oponente como un tanque. Que los Bucks sigan siendo los Bucks, temibles, y que los Heat hayan tenido el mejor verano de toda la Liga en cuanto a fichajes, catalogado así por los directores deportivos de los equipos, hace de esta rivalidad una de las candentes. Se respira aroma a Conferencia Este de la aguerrida, de la batallada, de la perruna. Y qué alegría.

Por esto era un enfrentamiento a tener en cuenta por propios y ajenos. Estos dos conjuntos se llevan, tras el resultado de hoy, sólo tres victorias de distancia. Entremedias están Bulls y Sixers. Los Bucks, cuartos de la conferencia, derrotan al equipo líder. Lo hacen, además, con una muestra de que tienen el poso que da el ser poseedor del título: temple en los momentos más calientes de los partidos y varias amenazas, cual navaja suiza, para desbordar a un contrincante y hacerle pagar con la derrota. Los dos escuderos de Anteto, primero Middleton con un triple para acercar y luego Holiday con una bandeja para sentenciar, dejaron rotos a unos Heat que se dejaron ir en una cita que tenían agarrada por el brazo con fuerza en la segunda parte. Los errores forzados, como mejor se catalogan en el tenis, terminaron con los de Spoelstra entristecidos y esperando a que Kyle Lowry, base que puede sostener el equipo mejor en estas situaciones, regrese a las pistas para ser, ellos también, una amenaza.

Adebayo, candidato a Jugador Defensivo del Año, minó el poder de Portis, Ibaka e incluso Antetokounmpo en la zona. Pero, en contrapartida, el descontrol en el exterior fue patente y no es de hoy: partidazo de Tyler Herro (30), que no es base organizador, y de Gabe Vincent (21), que tampoco entra en esa etiqueta, a la par que Jimmy Butler, estrella reluciente, terminaba la noche con un horrendo 2/14 en tiros de campo. El ir en el filo les valió en el vacío de los Bucks en el tercer cuarto y para mantener a raya a los Bucks en el inicio del cuarto periodo. Fue su fase. Lo desaprovecharon al final, cuando todos contaron con los principales jugadores, y la culpa debe recaer en ellos. Malas decisiones en las jugadas de ataque llevaron a malos tiros y pérdidas de balón que los locales no dejaron pasar para acercarse y llevarse la competencia.

Adebayo anotó dos canastas de mérito cuando los Bucks se estaban acercando mucho. Dos pérdidas de Herro y un tiro a la cruceta del tablero de Vincent, todo por precipitación, había dado cancha a los Bucks para que, entre faltas forzadas por Giannis y un triple de Jrue, pasaran de perder por doce cuando faltaban cinco minutos a meterse de lleno a dos puntos.

A un fallo incomprensible del griego en una extensión con el brazo derecho le siguió esa última pérdida de Herro que llevó a un contragolpe a tres bandas en el que Khris Middleton (26) se quedó en el centro, frenó su carrera y convirtió un tiro desde la línea de tres para poner a los suyos a uno. Esta vez sí. Había final apretado. Y las cabezas de los más inexpertos explotaron. Vincent tenía que poner el balón en juego desde la banda y se trabó: en la primera opción tuvo que pedir un tiempo muerto porque se pasaban los cincos segundos del saque y no lo conseguía; en la segunda lanzó un balón bombeado a Butler, un pase de enemigo, entre dos rivales y, en el suelo, el alero sólo pudo conservar la posesión con un salto entre dos. Quedaban un puñado de segundos. Anteto se impulsó mejor y ganó el balón, que aterrizó en las manos de un Jrue Holiday (25) que se fue decididamente al aro rival y puso la esfera contra el tablero saltando con pierna contraria y en contacto. 120-119 servido. A los Heat les habían levantado el partido por no saber conservar una ventaja valiosa en el tramo de cierre.

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